La Oficina Andaluza contra el Fraude y la Corrupción (OAAF) ha celebrado los días 21 y 22 de julio un curso de formación en Seguridad de la Información y Protección de Datos dirigido a todo el personal de la institución, en una acción impulsada por la Dirección dentro de su estrategia de fortalecimiento de las medidas técnicas y organizativas en materia de ciberseguridad.
La formación, de carácter presencial ha contado con la participación de Adrián Ramírez Correa, Ángela Fernández Antequera, Ignacio Parladé Osborne, Erasmo Aguilar Sánchez y Raúl García Ruíz como personal docente.
A lo largo de la primera jornada, dedicada a la ciberseguridad, se abordaron las principales amenazas actuales, los ciberataques y riesgos específicos que afectan a las entidades públicas, el análisis de escenarios de riesgo y las obligaciones derivadas del Esquema Nacional de Seguridad (ENS), con especial atención a su implantación y próximos pasos en la OAAF.
La segunda jornada se centró en la protección de datos, con sesiones sobre los sistemas de inteligencia artificial en la OAAF, una actividad participativa, el régimen de protección de datos de carácter personal y las medidas técnicas para el uso seguro de las tecnologías de la información, incluido el sistema de gestión de tiques de la Oficina.
Un compromiso compartido desde la Dirección
La iniciativa se enmarca en el compromiso expreso de la Dirección de la OAAF con la seguridad de la información, entendida como parte esencial de la misión de la institución. Garantizar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información resulta imprescindible para preservar la independencia de las investigaciones y la confianza de la ciudadanía en el organismo.
La OAAF ha subrayado que la seguridad no depende únicamente del área tecnológica, sino que constituye una responsabilidad compartida por todas las personas que acceden, utilizan, comparten o custodian información en el desarrollo de su trabajo. En este sentido, la Dirección se ha comprometido a poner a disposición del personal los recursos, la formación, los procedimientos y el respaldo necesarios para que la seguridad forme parte del quehacer diario de la organización.
La Oficina gestiona denuncias, identidades, expedientes, evidencias e información reservada, por lo que una eventual brecha de seguridad podría poner en riesgo a las personas denunciantes, comprometer la confidencialidad de las investigaciones o deteriorar la confianza ciudadana en la institución. Por ello, la formación periódica del personal —exigida además por el artículo 15 del ENS— se configura como una herramienta clave para mejorar la detección de amenazas y reducir comportamientos inseguros, en un contexto en el que la Oficina ya ha puesto en marcha una auditoría interna de sus procedimientos, un comité de seguridad y la elaboración de normas de uso seguro de las tecnologías de la información.